Espíritus elementales
y entidades astralesTodo cuanto es obra de Dios, tarde o
temprano se manifiesta en el Hombre.
A veces Dios lo enfrenta con el diablo
y los espíritus para convencerle
de su existencia.(Paracelso, en su tratado "Por qué estos seres se nos aparecen")
Decía Paracelso que todos los elementos tienen un alma y están vivos.
Así, habría cuatro clases de espíritus elementales: las Sílfides, las
Ondinas, los Gnomos y las Salamandras, responsables y dueños,
respectivamente, del aire, del agua, de la tierra y del fuego. Estos
cuatro elementos son, según el "Informe Felas", "manifestaciones
fluídicas manipuladas y generadas por innumerables espíritus llamados
elementales, con vida grupal individual e independiente, que pertenecen
al plano etéreo aunque se manifiestan en el plano físico".La creencia en la existencia y el poder de estos elementales es tan
vieja como la Humanidad misma. Estas potencias de la Naturaleza tienen
poderes mágicos, y aunque son incapaces de encarnarse en el mundo
material, sí pueden asumir forma humana y mostrarse o ser vistos en
ciertas condiciones y circunstancias. Están compuestos de nubes de
materia sutil que, al condensarse, son susceptibles de hacerse visibles,
y por tanto, de asumir el aspecto del ser que tienen más cerca.
Generalmente, son espíritus buenos, traviesos y hasta burlones, pero
también los hay malos. Vagan por todo el universo, están en todas
partes. Con determinados rituales o fórmulas mágicas pueden ser
evocados, en lugares, días y horas muy determinados.Ahora, permítame el lector reproducir una larga, pero interesantísima
cita, que nos ayudará a introducirnos mejor en el mundo de estos
espíritus. Se trata del testimonio de la singular experiencia vivida y
narrada por Olgivie Crombie, en 1966, y recogida por Paul Hawken en su
libro "La comunidad mágica de Findhorn" (Colección "Mundos
Desconocidos",Editorial M.E.B.)
"Era una espléndida tarde, cálida y soleada- cuenta Crombie-. Había dejado mi
acostumbrado paseo por el parque y atravesaba una profusión de hierbas en el fondo de un
declive. Había un banco de madera justo enfrente de un gran árbol, y me senté allí
apoyando la cabeza en el tronco. En aquel parque siempre me siento muy en paz, pero aquel
día en particular me sentía muy tenso, extremadamente lúcido.
Siempre me han gustado mucho los árboles y experimento un sentimiento de afinidad con
ellos, pese al hecho de que soy fundamentalmente un ciudadano. Terminé, en un cierto
sentido, por identificarme con aquel árbol...partícipe del movimiento de la linfa en el
tronco y hasta del crecimiento infinitamente lento de las raíces. Tenía la extraña
sensación de que iba a suceder algo. Aquel día el parque estaba desierto. Había algunas
personas a lo largo de los senderos, pero yo me encontraba lejos de ellos en el fondo de
una ladera. En suma, estaba solo. Miré la hierba, luego los árboles, y después las ramas.
Todo era intensamente bello.No pensaba en nada, pero sabía que algo estaba sucediendo...Y
de pronto ocurrió. Vi moverse algo, con el rabillo del ojo, algo que me distrajo. Miré y
pude ver una figura que danzaba alrededor de un árbol que se encontraba a unos treinta
metros de distancia. Era algo sorprendente. Se trataba de una figura hermosísima de un
metro de alto aproximadamente. Pensé haber enloquecido. Lo miré. El me miró. Parecía
concreto y tangible. En él había algo de no humano. Por más que se moviese, yo veía sus
cuernos puntiagudos y sus pies de caballo, las orejas y las mandíbulas puntiagudas así
como todo lo demás. Miraba con absoluta incredulidad, no dando crédito a mis ojos. Se
aproximó a otro árbol y vi su pelo moreno en su cabeza y piernas. Estaba desnudo, pero sus
piernas estaban recubiertas de una hermosa piel. Danzaba en torno al árbol, moviendo
graciosamente los brazos, girando varias veces alrededor del tronco y después, siempre
danzando,se dirigió hacia el centro del calvero donde se sentó frente a una pareja sentada
sobre un poyete. Les examinó ávido de saber durante un rato, evidentemente interesado en
cada uno de sus movimientos y actos. Después se alejó y siempre bailando vino hacia donde
yo estaba sentado.
Me miró por un momento y después se sentó con las piernas cruzadas frente a mí. Se puso
la barbilla entre las manos y asintió ligeramente. Le miré. Era muy real. Ninguna duda al
respecto, pero no estaba seguro de verlo con mis ojos físicos, aunque si los cerraba
dejaba de verlo.
Me incliné hacia delante y dije:"Salve". Se puso en pie de un salto como si se hubiese
espantado.Retrocedió algunos pasos y después cautamente volvió a acercarse. Me miró
fijamente. "¿Puedes verme?" preguntó. "Sí".
"No te creo. Los humanos no consiguen vernos. ¿A qué me parezco?" Le describí como le
veía. Pareciendo siempre estupefacto e inseguro de sí, comenzó a danzar formando pequeños
círculos. Cuando le describí lo que estaba haciendo dijo: "Realmente debes verme".
Me dijo que vivía en el parque y que su cometido consistía en ayudar al crecimiento de
los árboles. Continuó diciendo que los Espíritus de la Naturaleza habían perdido todo
interés por los humanos, porque se habían dado cuenta de que no eran creídos ni deseados.
Pensaba que los hombres estaban locos al pensar que podían pasarse sin los Espíritus de la
Naturaleza. Había en aquella criatura un maravilloso sentido de fraternidad. Yo sentía una
sorprendente armonía con él sentado junto a mí. Entre nosotros estaba teniendo lugar una
comunicación que no precisaba de palabras. Permanecimos sentados durante algún tiempo y
finalmente me acordé de que era hora de volver a casa. Me levanté para marchar. Me dijo
que le llamase cuando volviese, que él vendría a mi encuentro. Su nombre era Kurmos."
El protagonista de este extraordinario contacto, según el libro de Paul
Hawken,(libro que recomiendo encarecidamente al lector) tuvo
posteriormente otros muchos contactos, no sólo con aquel fauno, sino
también con otros muchos espíritus elementales. No necesitó nunca de
complicados rituales ni de invocaciones mágicas. Unicamente "se
comunicó" con ese "otro mundo" gracias a sus facultades y capacidad de
relajamiento y de concentración. Crombie relata, asimismo:
"El bosque llega a estar vivo por miríadas de seres elementales, ninfas, dríadas, faunos,
gnomos, elfos, hadas, demasiado numerosos para catalogarlos. Varían en las dimensiones,
desde criaturas pequeñísimas de un centímetro de altas a bellísimas criaturas de cerca de
un metro. Algunas bailaban a mi alrededor; todas estaban llenas de alegría. Los Espíritus
de la Naturaleza aman y se sienten felices del trabajo que llevan a cabo y lo expresan a
través de sus movimientos".
Vamos a conocer con un poco más de detalle a estos seres singulares.
GNOMOSEl misterio comienza ya nada más intentar averiguar el origen de la
palabra. Para algunos autores, procede del griego genomos, habitante de
la tierra; para otros, en cambio, procede de la también griega
gnóme,conocimiento. En cualquier caso, los gnomos comenzaron a ser
conocidos gracias a los escritos cabalísticos de la Edad Media. En
dichos escritos aparecen una especie de genios o de espíritus que
presiden en la tierra, como las sílfides lo hacen en el aire, las
ondinas en el agua y las salamandras en el fuego.Son los gnomos, pues, elementales de la tierra: unos fantásticos
enanitos que viven en las entrañas del planeta, trabajan en las minas,
guardan escondidos tesoros subterráneos y cuidan de los metales y las
piedras preciosas. Se les representa a menudo con picos en actitud de
cavar o trabajar, y los cabalistas señalan que dichos entes deben cuidar
y proteger al hombre siempre que reciban el encargo del Supremo Hacedor.
De ellos hay varias clases y razas, con características peculiares de
comportamiento. Su líder se llama Gob. Viven dentro de la corteza
terrestre, son del plano etéreo, pero pueden aparecerse en nuestro plano
físico por cortos períodos de tiempo en formas diferentes. La más
generalizada es la forma diminuta, con vestimenta estrafalaria.No son inmortales, pero sí llegan a alcanzar una gran longevidad y
vivir varios siglos. La inmortalidad la obtendrán en el caso de que se
unan a un hombre o a una mujer humanas. De los gnomos femeninos, o
gnómidas,más pequeñas que sus congéneres masculinos (un pie de altura),
se dice que son muy hermosas y que siempre están alegres y sonrientes.Su
voz es musical y melodiosa y sus vestidos brillan con mil hermosos
reflejos.En el Talmud hebreo puede leerse que un gnomo en forma de un gusano del
tamaño de un grano de arena ayudó, abriendo rocas y sacando enormes
bloques de granito, a construir el templo de Salomón. En el mismo libro
se asegura que en cada animal y en cada planta vive un gnomo. La
hechicería moderna los ha convertido, en no pocas ocasiones, en algo
parecido a demonios íncubos y súcubos. Pero en todo el mundo, también,
estos seres fantásticos han dado origen a multitud de leyendas,
narraciones y cuentos.
Son entidades nobles, juguetonas e ingenuas, y aunque temen a la
mayoría de los humanos, pueden presentarse por iniciativa personal o por
evocación humana, la cual no es recomendable por la inexperiencia, que
puede llevar a consecuencias no deseadas.GNOMOS Y MAGIA.-Los tratados de magia y hechicería, en especial el
"Dogma y Ritual de la Alta Magia", de Eliphas Lévi (publicado en la
Edit.Humanitas,Barcelona,1985), afirma que estos espíritus de la tierra
difícilmente revelan a los hombres la sabiduría que poseen, pues
alimentan hacia ellos una notable hostilidad. De ellos se asegura que
pueden incitar al suicidio y provocar enfermedades de la piel.
Toman un papel determinante en la producción agrícola y en la
germinación vegetal. Cuidan de los tesoros de la tierra y, por
influencias ajenas a ellos, generan los movimientos geológicos.Unicamente pueden ser evocados en bosques o grutas y bajo los signos de
Tauro (del 21 abril al 20 de mayo), de Virgo (del 23 de agosto al 22 de
septiembre) o de Capricornio (del 21 de diciembre al 19 de enero). Cabe
indicar aquí que los rituales mágicos son profundamente herméticos y
recalcan, de manera especial, el deber ineludible de respetar las muy
precisas correspondencias entre los cuatro elementos, los siete planetas
y los doce signos zodiacales. Estas evocaciones, tanto la que ahora
presentamos para los gnomos como las de los restantes elementales,
pueden tener imprevisibles resultados y no hay libro de magia o tratado
cabalístico, por profundo pretenda ser, que "garantice" su eficacia.
Unicamente a título de curiosidad, reproduzco la Oración de los Gnomos:"Oh, Rey invisible, que habeis tomado la tierra por apoyo y que habeis socavado los abismos para
llenarlos con vuestra omnipotencia; vos, cuyo nombre hace temblar las bóvedas del mundo; vos que
haceis correr los siete metales en las venas de la piedra; monarca de siete luces; remunerador de los
obreros subterráneos, ¡llevadnos al aire anhelado y al reino de la claridad! Velamos y trabajamos sin
descanso, buscamos y esperamos, las doce piedras de la ciudad santa, por los talismanes que están en
ella escondidos, por el clavo de imán que atraviesa el centro del mundo. Señor, señor, tened piedad de
aquellos que sufren, ensanchad nuestros pechos, despejad y elevad nuestras cabezas, agrandadnos, ¡oh,
estabilidad y movimiento!¡Oh, día envuelto por la noche! ¡Oh, oscuridad velada de luz! ¡Oh, maestro
que no reteneis jamás el salario de vuestros trabajadores! ¡Oh, blancura argentina, esplendor dorado !
!Oh, corona de diamantes vivientes y melodiosos! ¡Vos que llevais el cielo en vuestro dedo, cual si
fuera un anillo de zafiro, vos que ocultais bajo la tierra en el reino de las pedrerías la maravillosa
simiente de las estrellas! ¡Venid, reinad y sed el eterno dispensador de riquezas, de las que nos
habeis hecho guardianes! Amén."Los metales que corresponden a las cuatro formas elementales son el oro
y la plata para el aire; el mercurio para el agua; el hierro y el cobre
para el fuego y el plomo para la tierra. Con ellos pueden fabricarse
talismanes relativos a las fuerzas que representan y a los efectos que
se pretendan obtener. Por otra parte, la adivinación por las cuatro
formas elementales puede ser: geomancia, aeromancia, hidromancia y
piromancia. Pero cualquier lector interesado puede profundizar más, de
desearlo así, en los tratados y libros que abundan hoy día.
SILFOS (O SILFIDES)Los cabalistas llamaron así a los espíritus elementales del aire. Según
textos encontrados en libros del siglo XVI, los silfos formaban tres
legiones, mandadas por los capitanes Damalech, Taynor y Sayanon; los
cuales, a su vez, obedecían al príncipe espíritu de la tierra, vasallo
del rey de las hadas, llamado Ariel. La leyenda nos cuenta que Ariel,
odiado por la perversa bruja Sycorax, fue encerrado por ésta en el hueco
de un pino, donde el príncipe pasó doce largos años mortales; sus
gemidos asustaban y hacían aullar a todos los animales del bosque, hasta
que al fin Ariel puedo ser liberado de su horrible cárcel por un mago
virtuoso.Su líder se llama Paralda. Manejan el aire, forman los ciclones y
huracanes y son factor primordial en la vida humana, al entrar
decisivamente en el proceso de formación del agua, llevándola del estado
gaseoso al líquido, en combinación con los elementales del agua.
Son criaturas bellas y nobles. Transmiten las ideas en ondas formadas
generalmente en forma mental (consciente o inconsciente) por el hombre.
Las sílfides son poco amigas de éste, por la baja vibración moral que,
por lo general, transmite. Son el principal apoyo de las plantas en su
polinización y oxigenación.Las leyendas de los silfos tienen su base principal en Irlanda e
Inglaterra Central. Los habitantes de la isla de Man les llaman "good
people", que significa "buena gente" o "buen pueblo". De ellos se cree
que viven en desiertos, bosques y montañas, y huyen de las grandes
ciudades, al tiempo que rechazan el contacto con los seres humanos, por
su maldad, sus instintos destructores y negativos y su falta de
sentimientos. Huyen del hombre por todo lo malo que de él conocen, y
tienen, por propia esencia, un profundo amor a la Naturaleza.Shakespeare dejó escrito de ellos que sus ocupaciones preferidas son,
entre otras, seguir con sus sutiles pasos (que de tan ligeros no dejan
huella) las ondulaciones del mar; trazar sobre el césped círculos para
bailar y danzar y abrir a medianoche las setas del bosque, ocultándose
así, dentro de ellas, de los rayos lunares.
En nuestro país, las leyendas de los silfos ofrecen muchas semejanzas
con las de los duendes castellanos o las de los follets catalanes y
baleares. Muchas veces se les ha confundido asimismo con las ninfas e
incluso con las hadas. De ahí que es poco menos que imposible
encuadrarlos en una clasificación concreta.SILFOS Y MAGIA.- Para los magos y los cabalistas, los espíritus
elementales son como los niños. Dice de ellos Eliphas Lévi:
"...atormentarán con mayor furor a quienes se ocupan de ellos, a menos
que se les domine por una elevada razón y con gran severidad".
De ellos se dice que determinan, con frecuencia, los sueños
inquietantes o extraños de los seres humanos. Pero jamás pueden
manifestar otro pensamiento que el nuestro y, si nosotros no pensamos,
ellos nos hablan con toda la incoherencia que se advierte en los sueños.
Reproducen indiferentemente el bien y el mal, porque carecen de libre
albedrío y, por consiguiente, de responsabilidad. Se muestran a los
extáticos y a los sonámbulos bajo formas incompletas y fugitivas, y
posiblemente son quienes dan origen a las tentaciones, pesadillas y
visiones. Pero no son de ello culpables, ya que - siempre según las
creencias mágicas - su único pecado es la curiosidad y la inocencia.Para evocar a los silfos debe hacerse sobre una montaña o una colina y
únicamente bajo los signos de Géminis (del 21 de mayo al 21 de junio),
Libra (del 23 de septiembre al 22 de octubre) o Acuario (del 20 de enero
al 18 de febrero). En su aspecto de "genios maléficos", se cree que
pueden portar enfermedades tales como el vértigo, ejerciendo su
influencia en los pulmones y el corazón.
La oración cabalística de los silfos es ésta:" Espíritu de luz, espíritu de sabiduría, cuyo hálito da y devuelve la forma de todo objeto; tú, ante
quien la vida de los seres es una sombra que cambia y un vapor que se disuelve; tú que subes sobre las
nubes y que marchas con las alas de los vientos; tú que respiras y los espacios sin fin pueblas; tú
que aspiras, y todo lo que procede de ti a ti retorna; movimiento sin fin en la estabilidad eterna,
seas eternamente bendito. Nosotros te alabamos y nosotros te bendecimos en el empírico ambiente de la
luz creada, de las sombras, de los reflejos y de las imágenes y aspiramos sin cesar tu inmutable e
imperecedera claridad. Deja penetrar hasta nosotros el rayo de tu inteligencia y el calor de tu amor;
entonces, lo que es móvil se verá fijado, la sombra será un cuerpo, el espíritu del aire será un alma,
el sueño será un pensamiento. Nosotros nos veremos llevados por la tempestad, pero tendremos las
bridas de los alados caballos matutinos y dirigiremos la corriente de los vientos vespertinos para
volar ante ti. ¡Oh, espíritu de los espíritus! ¡Oh, alma eterna de las almas! ¡Oh, hálito imperecedero
de la vida, suspiro creador, boca que aspira y respira las existencias de todos los seres, en el flujo
y reflujo de vuestra eterna palabra, que es el océano divino del movimiento y de la verdad.Amén."
ONDINASSon los elementales del agua, siempre según las creencias de los
cabalistas. Pueden provocar los temporales en el mar, engañar a los
navegantes, predecir desgracias y hacer encantamientos, así como raptar
a los niños. Su caudillo principal se llama Neckza. Ayudan a veces al
hombre, pese a que no lo consideran su mejor amigo para frecuentarlo,
pues rechazan también su pobreza moral y su miedo a la realidad. Estos
espíritus están formados por partículas muy etéreas del agua y, en
algunos lugares, han sido confundidos con las Ninfas.El barón De la Motte-Fouqué escribió la leyenda de Ondina, espíritu de
las aguas, que pierde su condición al enamorarse de un príncipe
terrestre, tras haber previamente adoptado figura humana y pasar por la
hija de unos humildes pescadores. Perseguida por su fiero padre, que
provoca desbordamientos de agua y toda clase de desastres, al final no
puede rehuir por más tiempo su condición y se ve obligada a regresar a
su mundo.
Las ondinas presentan muchas semejanzas con las también míticas sirenas
y, en el ámbito de los seres fantásticos, con las ninfas de las aguas.
Para evocarlas ha de ser en proximidades de ríos o corrientes de agua y
bajo los signos de Cáncer (del 22 de junio al 23 de julio), de Escorpio
(del 23 de octubre al 21 de noviembre) o de Piscis (del 19 de febrero al
20 de marzo), y su oración es la siguiente:"Rey terrible del mar, vos que teneis las llaves de las cataratas del cielo y que encerrais las aguas
subterráneas en las cavernas de la tierra; rey del diluvio y de las lluvias de primavera; vos que
abrís los manantiales de los ríos y de las fuentes; vos que mandais a la humedad, que es como la
sangre de la tierra, convertirse en savia de las plantas, ¡os adoramos y os invocamos! A nosotros,
vuestras miserables y móviles criaturas, habladnos en las grandes conmociones del mar y temblaremos
ante vos; habladnos también en el murmullo de las aguas límpidas, y desearemos vuestro amor; ¡Oh,
inmensidad a la cual van a perderse todos los ríos del ser, que renacen siempre en vos! !Oh, océano de
perfecciones infinitas! ¡Altura desde la cual os mirais en la profundidad, profundidad que exhalais en
la altura, conducidnos a la verdadera vida por la inteligencia y por el amor! ¡Conducidnos a la
inmortalidad por el sacrificio, a fin de que nos encontremos dignos de ofreceros algún día el agua, la
sangre y las lágrimas, por la remisión de los errores. Amén."
SALAMANDRAS
Los espíritus del fuego son guardianes de éste. Son los de más alta
categoría y son supremos en la jerarquía elemental. Su líder se llama
Djin. Están compuestos por átomos muy sutiles de la esfera del fuego
universal, principio de todos los movimientos de la naturaleza. Entre
las Salamandras los hay hostiles, neutrales y amistosos. Los hostiles
son hasta crueles y violentos, pues culpan al hombre de haberlos llevado
a través del tiempo hasta su condición. Son muy susceptibles y, junto
con los Gnomos, están presentes en los volcanes y movimientos telúricos.No toman forma en el plano físico y, aunque siempre se presentan en
grado etérico, son respetuosos por excelencia con aquellos hombres que
los respetan sin temor y dan tratamientos cariñosos y útiles al fuego.
Pueden provocar incendios y sequías y están relacionados con los
órganos que conciernen a la nutrición y con el hígado. Son protectores
de las pasiones ardientes, de las empresas generosas y de las
iniciativas audaces. Se les puede evocar únicamente muy cerca del fuego
y en días que caigan bajo el influjo de los signos Aries (del 21 de
marzo al 19 de abril), de Leo (del 23 de julio al 22 de agosto) o de
Sagitario (del 22 de noviembre al 20 de diciembre). La oración ritual es
como sigue (Constantino di Maria, en su "Enciclopedia de la Magia y de
la Hechicería", utiliza idéntica versión que el ya mencionado Eliphas
Lévi en su "Dogma y Ritual de la Alta Magia"):"Inmortal, eterno, inefable e increado padre de todas las cosas, que te haces llevar en el rodante
carro de los mundos giratorios. Dominador de las inmensidades etéreas, en donde está elevado el trono
de tu omnipotencia, desde cuya altura tus temidos ojos lo descubren todo, y que con tus bellos oídos
todo lo escuchas, ¡exalta a tus hijos a los cuales amas desde el nacimiento de los siglos! Porque tu
adorada, excelsa y eterna majestad resplandece por encima del mundo, del cielo y de las estrellas,
porque estás elevado sobre ellas. ¡Oh, fuego rutilante! Porque tú te iluminas a ti mismo con tu propio
esplendor, porque salen de tu esencia arroyos inagotables de luz, que nutren tu espíritu infinito, ese
infinito espíritu que también nutre todas las cosas y forma ese inagotable tesoro de substancia
siempre pronta para la generación que la trabaja y que se apropia las formas de que tú la has
impregnado desde el principio. En ese espíritu tienen también su origen esos santísimos reyes que
están alrededor de tu trono y que componen tu corte. ¡Oh,padre universal, oh único padre de los
bienaventurados mortales e inmortales! Tú has creado en particular potencias que son maravillosamente
semejantes a tu eterno pensamiento y a tu esencia adorable; tú las has establecido superiores a los
ángeles que anuncian al mundo tus voluntades, y por último, nos has creado en tercer rango en nuestro
imperio elemental. En él, nuestro continuo ejercicio es el de alabarte y adorar tus deseos, y en él
también ardemos por poseerte.¡Oh, forma de todas las formas, alma, armonía, espíritu y número de todas
las cosas! Amén."
Todos los espíritus elementales son, primordialmente, de sentimientos
neutros y tienden a la nobleza. Pero el hombre, al no respetar y hacer
uso indebido de ellos, ha ido sembrando en sus ambientes vibraciones
malsanas. La advertencia que nos hacen parece estar muy clara: la
contaminación del aire, de las aguas, del medio ambiente en general, las
explosiones termonucleares, la destrucción de la capa de ozono, de los
árboles, la lluvia ácida, los vertidos de petróleo...puede llegar a
costarle muy caro a la especie humana que habita sobre el planeta.
Todo quien tenga miedo al agua no dominará jamás a las Ondinas; el que
tema al fuego, nada podrá ordenar a las Salamandras; si tiene pavor al
vértigo, habrá de dejar en paz a los Silfos y si se es irreflexivo no
deberá irritar a los Gnomos, porque todos estos espíritus inferiores no
obedecen más que a un poder probado.El comienzo indispensable de toda operación mágica es imponer a los
elementos la voluntad del oficiante, mediante consagraciones especiales
del aire, del fuego, del agua y de la tierra. Asimismo, cuando
cualquiera de los espíritus elementales viene a atormentar o, cuanto
menos, a inquietar a los habitantes de este mundo, es preciso
conjurarles por los cuatro elementos, soplando aire, aspergiendo agua,
quemando perfumes y trazando sobre la tierra círculos y pentagramas
sagrados.Con las lógicas y necesarias recomendaciones y la clara advertencia de
que he descrito a los elementales a título meramente informativo y que
no es aconsejable intentar ninguno de tales ritos o conjuros sin estar
previamente muy bien enterado e iniciado en Magia (el autor se exime, en
caso contrario, de cualquier responsabilidad), añadiré que, al margen de
la incredulidad que pueda despertarse en el lector o de la aparente
fantasía que parezca encerrar el tema, hay algo que sí es indudable: y
es el hecho de que se puede, por la voluntad, dirigir o controlar hasta
cierto punto los elementos, o cambiar y detener sus efectos.He ahí, por ejemplo, las proezas que realizan algunos faquires, al
atravesar sus cuerpos con afilados aceros o tumbarse sobre ellos sin
recibir heridas o derramar sangre; o las personas capaces de tragar
fuego, o de soportar golpes, torturas, pesos increíbles sin notar efecto
alguno. Y qué se puede añadir a los muchos testimonios de gentes que
atraviesan descalzos sobre carbones encendidos o saltan sobre hogueras
en antiquísimos rituales, sin sufrir la menor quemadura o daño. O del
prodigioso equilibrio que pueden alcanzar algunos sonámbulos, en ese
estado del que se aconseja firmemente no sacarlos en ninguna
circunstancia, aunque parezcan hallarse en gran peligro, al borde del
vacío. O de las nunca bien explicadas ascensiones, levitaciones y
flotaciones de algunos santos o de personas con gran fuerza mental o
capacidad de concentración...¿ Por qué, por ejemplo, si está comprobado
que algunas personas en estado de éxtasis pierden, por un tiempo, su
pesantez y levitan desafiando todas las leyes de la gravedad, no sería
posible marchar o deslizarse sobre el agua, como hizo en alguna ocasión
Jesucristo ?Medítese sobre todo ello y se verá que incluso la más aparente de las
fantasías ofrece aspectos o visos de realidad que no pueden, de forma
alguna, dejarse de lado o no ser tenidos en cuenta.
ENTIDADES ASTRALES Y ARTIFICIALESEn la "Enciclopedia del saber antiguo y prohibido", de Zohar, se afirma
que Espíritu y Materia, tal como nosotros las concebimos, no son sino
"la dualidad expresiva de un único principio Divino". Una unidad que
tiene dos modos de acción. La dualidad se debe a una diferencia de
polaridad. Así, el mundo angélico no es más que el prototipo o expresión
simbólica de la divina esfera de lo Infinito. El mundo celeste no es más
que un reflejo del angélico. El mundo espiritual es el prototipo y el
resultado simbólico de los reinos celestes. El mundo astral es el
reflejo de la esfera espiritual. Y finalmente, lo material no es más que
la sombra concreta de las regiones astrales.En este concepto, afirma Zohar que "en determinados planos astrales,
existen ciertas entidades o seres vivos que no fueron nunca humanos ni
lo serán jamás. Pertenecen a un orden enteramente distinto de la
Naturaleza. Estas entidades extrañas normalmente son invisibles a los
seres humanos, pero bajo determinadas condiciones, pueden ser captadas
por la visión astral. Estrictamente hablando, estos seres no habitan en
el plano astral. Los llamamos entidades astrales porque, simplemente, se
hacen visibles por primera vez al hombre cuando éste alcanza el plano
astral"."En cuanto a su localización, estas entidades o seres habitan en la
Tierra exactamente igual que los seres humanos. Vibran de distinto modo
a nosotros, y sus dimensiones son microscópicas. La visión astral no
sólo capta sus vibraciones, sino que amplifica sus formas a unas
dimensiones perceptibles. Algunas de estas entidades astrales se conocen
con el nombre de Espíritus Naturales, y habitan en los ríos, rocas,
montañas y bosques. Sus apariciones esporádicas a personas de
temperamento psicosensible o a aquellas que poseen cierto grado de
visión astral, ha dado ocasión a numerosos relatos y leyendas populares
sobre seres extraños. Se les ha dado diversos nombres, como los de
hadas, duendes, elfos, djinns, trolls, sátiros, faunos, trasgos y
geniecillos." Y a continuación, Zohar se refiere a las entidades de los
cuatro elementos de la Naturaleza, que acabamos de explicar.Según esta interpretación, dichas entidades astrales evitan (como ya se
ha dicho también) la presencia del hombre, y huyen de los lugares donde
habitan las personas. Se alejan de las grandes ciudades porque prefieren
la soledad de la Naturaleza. Sin embargo, no les molesta la presencia
física del hombre, por desagradables que les resulten sus vibraciones
mentales. Estas entidades son bienhechoras y ayudan o favorecen a los
seres humanos, o, por el contrario, disfrutan haciendo trastadas y
diabluras. No pocas veces cometen sus travesuras en las sesiones de
Espiritismo, al ser las primeras en acudir a la invocación, a través de
la puerta mental o canal de energía que les queda abierto al
concentrarse los participantes en una de tales sesiones. Si acuden, su
único propósito será el de engañar, mentir y confundir. Por ello, cabe
recalcar, una vez más, el peligro evidente de este tipo de experiencias
con lo sobrenatural, sobre todo si pretenden llevarlas a cabo personas
que no estén muy equilibradas mental y síquicamente o que no posean los
mínimos conocimientos necesarios para no creer a la primera de cambio en
las manifestaciones de tales entidades y sepan, en el momento preciso,
alejarlas y rechazarlas.Además de estas entidades no humanas, tanto en el plano astral como en
el de la Tierra abunda un tipo de entidades que los ocultistas conocen
con el nombre de "entidades artificiales". Estas no han nacido de manera
natural, ni han sido creadas por las fuerzas de la Naturaleza. Son
producto de las mentes de los hombres y consisten en una clase de formas
de pensamiento altamente concentradas. En el sentido estricto del
término no son entidades, ya que no tienen vida ni vitalidad, salvo
aquella que toman de prestado o han recibido de sus creadores.
(Antes de proseguir con la explicación de tales entidades, nos vemos en la obligación de
explicar y recordar al lector que esta interpretación, tanto la de las entidades astrales
como la de las entidades artificiales, está sacada de las doctrinas Ocultistas, como una
variante más de todo este mundo mágico y esotérico. La recogemos aquí, en este apartado,
por su evidente interés, aunque en algunos momentos se haga mención de datos ya reseñados
en otros lugares, y como complemento entendemos que necesario).Así, pues, la mayoría de dichas entidades artificiales, o formas
mentales, han sido inconscientemente creadas por personas que, en un
momento determinado, han manifestado con fuerza un deseo, acompañado de
representaciones mentales muy definidas y concretas. Muchos magos han
aprendido el arte de crear estas entidades conscientemente, mediante una
elemental forma de magia, utilizando la fuerza del pensamiento, el poder
mental, tanto para deseos vehementes de hacer el bien como para anhelos
intensos de maldición o de causar daño. Estos deseos tienden a adoptar
forma y semejanza de vitalidad en dichas entidades artificiales; las
cuales, sin embargo, no pueden liberarse de la ley de atracción mental a
la que están sujetas y sólo van donde se sienten atraídas. Por otro
lado, pueden ser neutralizadas e incluso destruídas, mediante
pensamientos positivos correctamente dirigidos.En cuanto a los espíritus colectivos, son los formados por la vibración
mental de pequeños y grandes grupos humanos. Corresponden a la atracción
y simpatía de objetivos e ideales gregarios. Así, cada continente,
nación, grupo étnico, religioso o filosófico, han formado a través del
tiempo sus propios espíritus protectores, denominados Egregores, a
quienes inconscientemente se les ha dado la responsabilidad del cuidado
y la continuidad del grupo respectivo.Estos espíritus son inflexibles y obran por un instinto intelectual que
no les permite alternativas diferentes de sus propios objetivos. Todo lo
saben y ven. Actúan por impulsos eléctricos, produciendo muchas veces
resultados gracias a su silencio. El poder de los espíritus colectivos
puede explicar muchas de las guerras, batallas o conflictos que
continuamente enfrentan a naciones enteras, razas o pueblos, incluso
dentro de un mismo territorio, países vecinos o ciudades hermanas.
Otra clase de entidades artificiales son las formas imaginadas y
pensadas de seres sobrenaturales, exteriorizadas por fuertes
representaciones mentales de las personas que las crean, aunque muchas
veces estas últimas ignoren los resultados. Aquí cabría hablar, por
ejemplo, de la madre que, con fuerte sentimiento religioso, invoca la
protección del "Angel de la Guarda", para ella y para sus hijos. No
pocas veces esa madre logrará crear una forma mental real de ese Angel,
y dicha entidad recibirá un cierto grado de vida y de vibraciones
mentales del alma de la madre. Y esos "Angeles de la Guarda", aunque la
madre no los vea, "sentirá" que están ahí, protegiendo en efecto a sus
hijos. La fuerza de la oración, de las plegarias y jaculatorias y su
poder en el plano espiritual fue bien conocido ya por los primeros
padres de la Iglesia, aunque no explicaran nunca la verdadera e
irrefutable razón que subyace detrás de tales acciones.De manera similar - recogemos de la "Enciclopedia..." de Zohar -,
"fueron creados y conservados muchos "espectros familiares". Generación
tras generación, se ha venido repitiendo la leyenda y la fe en su
realidad.Entre éstos se incluyen los célebres espectros históricos que
advierten a las familias reales o nobles de la proximidad de la muerte o
de la desgracia. El espectro familiar que atraviesa los muros de los
viejos castillos en determinadas fechas, pertenece a este tipo de
entidades mentales. Muchas casas encantadas se explican de esta manera.Muchas apariciones sobrenaturales, los santos y los seres semidivinos de
todas las religiones, se han forjado también de este modo. En numerosos
casos, han conservado su consistencia entitativa por la fe de los
creyentes de la iglesia. En muchos de los templos orientales se han
creado y conservado vivas durante siglos las entidades mentales de los
dioses menores y los santones. Merced al pensamiento, se los ha dotado
de grandes poderes para responder a las plegarias. Aquellos que admiten
las creencias en estos poderes, se ponen en comunicación armónica con
sus vibraciones y son influídos por ellas, para bien o para mal".Las creencias ocultistas, finalmente, afirman que el poder de los
demonios, sus apariciones y fechorías, la brujería, muchos de los
efectos de la hechicería y de la magia negra, las prácticas del vudú, y
el efecto de los encantamientos, tienen el mismo origen, se basan en los
mismos principios y dependen de las mismas leyes: todo ello no es más
que fruto de la fuerza o del poder mental, no son otra cosa que
entidades mentales.Siguiendo estas teorías, no cabe duda de que muchos de los fenómenos
psíquicos o paranormales y muchas de las incógnitas del mundo espiritual
quedarían, si no mejor explicadas, sí al menos más entendidas.
Pero nos es preciso detenernos más en este punto. El estudioso o
interesado en profundizar en todo ello hallará amplia bibliografía para
su consulta.® Josep Riera