La pradera de posidonia se
extiende desde la zona de es Freus en Formentera hasta Ses Salines de Eivissa
Se
trata del organismo vivo más grande del mundo
Descubierta
en Formentera una posidonia de ocho kilómetros
Las praderas
submarinas del Mediterráneo absorben medio millón de toneladas
de CO2 al año
Las praderas de posidonia son claves para garantizar la biodiversidad,
la oxigenación y la transparencia del agua. Un equipo internacional de científicos alerta de que las praderas de posidonia del Mediterráneo desaparecen a un ritmo anual del 5 por ciento, mucho más rápido
que en el resto del planeta.Un equipo internacional de científicos, integrado por expertos del CSIC, la Universidad de las Illes Balears (UIB), así como por otras de Portugal, el Caribe y Estados Unidos, han descubierto el «organismo vivo más grande que se ha documentado hasta ahora» en todo el mundo, una planta marina del tipo Posidonia oceánica que mide ocho kilómetros de longitud y está viva desde hace 100.000 años, lo que la convierte en una de las más longevas del Planeta. El investigador del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (Imedea) Carlos Duarte explicó que esta planta se encuentra en una pradera de posidonia que se extiende entre la zona de es Freus, en Formentera, y el Parque Natural de ses Salines de Eivissa. En esta pradera -declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1999- habitan unos 100 millones de ejemplares de esta especie, por lo que atribuyó a la causalidad el hecho de haber descubierto el mayor.
Duarte, quien dio a conocer el descubrimiento en compañía de las doctoras Sophie Arnaud, de la Universidad de Algarve (Portugal), y Salud Deudero, de la UIB, matizó que la extraordinaria longitud de la planta marina no es fácilmente perceptible, dado que se encuentra repartida por el fondo del mar con constantes hojas aflorando entre otras congéneres y, si pudieron distinguirla, fue gracias al uso de marcadores genéticos.
El científico explicó que el descubrimiento ha hecho suponer a los expertos que «esto es más frecuente de lo que nos creemos» y precisó que en Campello (Alicante), Chipre y Sicilia existen praderas de grandes dimensiones, aunque inferiores a la que comunica las Pitiüses, que favorece la proliferación de posidonia, una planta que sólo puede desarrollarse hasta profundidades de 40 metros, por lo que los 18 metros de media del canal Formentera-Eivissa resultan idóneos.
Por otro lado, los expertos aprovecharon para denunciar la situación de la Posidonia oceánica en el Mediterráneo, donde se calcula que existen 50.000 kilómetros cuadrados poblados por esta planta, de los que un cinco por ciento se encuentran en Balears, lo que supone entre 2.000 y 3.000 kilómetros cuadrados. Sin embargo, Salud Deudero explicó que esa población se encuentra actualmente en peligro a causa del cambio climático, de los vertidos y del lanzamiento de anclas que erosionan las zonas pobladas por ejemplares de esta planta, además de la actuación de especies de algas invasoras.
La científica aseguró que, mientras en todo el mundo se pierde al año entre un 1 y un 2 por ciento de la población de esta especie, en el Mediterráneo, inmerso en un proceso de «tropicalización» que eleva la temperatura de las aguas (entre otros efectos), se alcanza el 5 por ciento de pérdida. A ello cabe agregar el lento crecimiento de la Posidonia oceanica, que no rebasa los dos centímetros al año, y su escasa producción de semillas, circunstancias que convierten las pérdidas en irreversibles, ya que la recuperación de una pradera de esta alga, que alimenta y da refugio a la mayoría de especies de fauna marina, requiere varios siglos.
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Las praderas submarinas son un ecosistema muy valioso, pero están en regresiónAbsorben medio millón de toneladas de CO2 al añoLas praderas submarinas del Mediterráneo absorben medio millón de toneladas de CO2 al año, según los trabajos de investigación que se han llevado a cabo en la Estación de Investigación Costera de Cap Ses Salines, puesta en marcha por el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA) y la Fundación BBVA. Los científicos han estudiado las causas de esta regresión, las funciones que realizan las praderas submarinas y las consecuencias de su pérdida, con el objetivo final de elaborar directrices de buenas practicas para su gestión y conservación.
Las praderas submarinas, formadas por medio centenar de especies de plantas submarinas que crecen hasta 40 metros de profundidad en el océano costero, se cuentan entre los ecosistemas más valiosos de la biosfera por la biodiversidad que albergan y por las numerosas funciones que desempeñan.
Sin embargo, estos ecosistemas, que ocupan aproximadamente medio millón de kilómetros cuadrados (km2), se encuentran en regresión a escala global, con una tasa de pérdida estimada del 1-2% anual, cuatro veces superior a la tasa de pérdida de los bosques tropicales; en el Mediterráneo, esta cifra se eleva hasta alcanzar el 5%. Los resultados obtenidos hasta el momento por el proyecto 'Conservación de Praderas Submarinas: Causas de la regresión y efectos sobre las Funciones en el Ecosistema', impulsado por la Fundación BBVA y dirigido por el investigador del IMEDEA, CSIC - Universitat de les illes Balears, Carlos Duarte, demuestran por primera vez que las praderas de Posidonia tienen una gran capacidad para filtrar partículas en suspensión, contribuyendo de esta manera a mantener la transparencia del agua y a acelerar la sedimentación.
Sumideros de CO2
Por el contrario, también se ha comprobado que la degradación de praderas submarinas elimina funciones básicas de estos ecosistemas, como su capacidad de secuestrar CO2 -cerca de medio millón de toneladas/año en el mar Mediterráneo, lo que las convierte en los sumideros de CO2 más importantes de todo el Mediterráneo-, de retener sedimento, filtrar partículas y alimentar playas con materiales.Igualmente, la degradación conlleva la pérdida de la biodiversidad que estos ecosistemas mantienen. Es importante resaltar que la pérdida de los ecosistemas capaces de secuestrar CO2 agravaría el problema de calentamiento global, pues su desaparición generaría una fuente de CO2 donde ahora hay un sumidero.
Los resultados de este proyecto científico han permitido verificar, asimismo, la vulnerabilidad de las praderas submarinas al aporte de materia orgánica procedente de granjas de acuicultura, emisarios submarinos o vertidos desde embarcaciones, entre otras fuentes. El aporte de material orgánico fomenta la actividad microbiana, que consume el oxígeno presente en el sedimento y libera compuestos, como el sulfídrico, que son altamente tóxicos para las plantas. Las plantas que crecen en sedimentos pobres en hierro, como son los sedimentos carbonatados de Baleares y gran parte de los trópicos, son especialmente sensibles al aporte de material orgánico porque el hierro precipita los sulfuros tóxicos.
La investigación ha revelado también que las praderas que crecen a mayor profundidad (más de 10 metros), o en zonas costeras donde la transparencia del agua se ha reducido, son particularmente sensibles a los aportes de materia orgánica, pudiendo pasar de ser fuentes de oxígeno a consumir el oxígeno presente en el agua. Estas praderas profundas aparecen recubiertas de algas en zonas que reciben aportes de nutrientes (nitrógeno y fósforo), lo que acelera su pérdida. Los resultados obtenidos apuntan también a la presencia de bacterias posiblemente patogénicas que podrían jugar un papel importante en la pérdida de praderas debilitadas por impactos ambientales.
El calentamiento global, con el aumento del nivel del mar y de las temperaturas máximas en el Mediterráneo, alcanza a todas las praderas de Posidonia -incluso a las que están más alejadas de los impactos derivados de la actividad humana- y provoca su pérdida por erosión submarina (en el caso del aumento del nivel del mar) y un estrés fisiológico que causa su mortalidad (en el caso del aumento de temperatura).
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Una tortuga sobre una pradera de posidonia. Foto: Manu San Félix
La posidonia es clave para mantener
la calidad del litoral de las PitiüsesLa planta marina más vieja del planeta vive en los fondos marinos de las Pitiüses y es objeto del programa Life de la Unión Europea. El descubrimiento del Imedea sacude a la comunidad científicaCarmelo Convalía (Gentileza de Diario de Ibiza)
En aguas de Formentera vive, posiblemente, el ser más longevo del planeta. Se trata de una planta marina que muchos todavía confunden con un alga, la Posidonia oceanica.Tiene su hábitat en el Mediterráneo y el Caribe pero es especialmente prolífica en los fondos marinos, de hasta 40 metros, de Eivissa y Formentera. Gracias a esta planta Eivissa y, sobre todo, Formentera, tienen las aguas más transparentes y limpias del Mediterráneo occidental. La posidonia genera oxígeno, que es el elemento determinante de la claridad y color de las aguas. La presencia de la planta es el origen de la riqueza y variedad de seres vivos que acoge entre sus hojas. Además consume CO2, lo que la convierte en un «sumidero» de elementos nocivos, sobre todo materia orgánica, y es el factor natural para fijar la arena en las playas. La posidonia es, finalmente, la garantía del principal atractivo turístico de las Pitiüses.
El reto que plantea la comunidad científica que ha realizado el último estudio, cuyas conclusiones finales están todavía por redactar , es mantener el equilibrio natural, ya que los últimos indicios apuntan a que el ciclo de la planta podría invertirse por varias amenazas. La primera es el aumento de los vertidos de materia orgánica, sobre todo, desde tierra a través de los emisarios de las depuradoras. Le sigue el efecto de las anclas de grandes embarcaciones que fondean a lo largo del litoral y que garrean (rastrillan) los fondos. Finalmente y quizá el elemento menos controlable sea la invasión de algas foráneas provenientes del Índico que pueblan desde hace varios años los fondos marinos de las Pitiüses, como la Lophocladia illamandi o la Caulerpa rezamosa. Cada uno de estos `enemigos´ por separado no es grave en sí mismo, pero la confluencia de los tres se convierte en un arma fatal para la supervivencia de la planta.
La investigación
El equipo científico del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (Imedea) dependiente de la Universitat de las Illes Balears (UIB) y del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), patrocinado por la Fundación BBVA, ha detectado que una sola semilla de posidonia ha crecido en los últimos 100.000 años 8 kilómetros, surcando el fondo marino entre las aguas de es Pujols, en Formentera, y del sur de Eivissa, manteniéndose intacta. El fenómeno en sí no deja de ser anecdótico, propio de un récord Guiness, como reconoce el director del proyecto, Carlos Duarte, que dirige el Imedea, pero que sirve para poner de relieve que la salud de la planta marina es la garantía para mantener aguas turquesas, transparentes, biodiversidad, y playas con arena.Una cepa de posidonia crece unos dos centímetros al año, en cambio es muy fácil destruirla, se puede hacer en segundos. El simple hecho de tirar un ancla desde un barco para fondear en esas aguas tan apreciadas puede representar un daño que la naturaleza tardará muchos años en recuperar. La amenaza número uno que se cierne sobre estos pastos submarinos que dan vida y alimento a cantidad de seres es el aumento de los vertidos orgánicos. Los científicos no se cansan de insistir en el peligro que representa la mala depuración de las aguas residuales y determinadas prácticas de las embarcaciones de recreo y del tráfico regular de pasajeros y mercancías entre las Pitiüses que no tratan correctamente sus aguas negras, incluidos aceites y grasas.
El aumento del tráfico marítimo entre Eivissa y Formentera, el fondeo incontrolado de embarcaciones y el deficiente tratamiento de las aguas residuales que, provenientes de tierra, envenenan literalmente el mar, representan una seria amenaza para la posidonia. En el último año la conselleria balear de Medio Ambiente ha iniciado la mejora de la planta depuradora de aguas residuales de Formentera y paralelamente trabaja en el proyecto de fondeo controlado de embarcaciones en es Racó de s´Olí, s´Espalmador y es Cavallet.
El biólogo marino de Formentera Manu San Félix lleva años insistiendo en que es necesario tomar medidas para evitar la regresión de la posidonia en aguas de las Pitiüses. En 1999 dio forma a la propuesta presentada por el Ayuntamiento de Eivissa para que la Posidonia oceanica fuera catalogada como bien natural dentro de la declaración de Patrimonio de la Humanidad otorgada por la Unesco. A pesar de todo, salvo esporádicas campañas de divulgación en los colegios, no se ha destinado ni un euro a preservar o avanzar en el conocimiento de esta planta decisiva para el ecosistema marino de Eivissa y Formentera.
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Unas praderas declaradas Patrimonio de la Humanidad
San Félix señala que lo importante «es que la gente tome conciencia: si destruyéramos un bosque de sabinas o de pinos sería un escándalo, en cambio se destruye posidonia y como no la vemos, salvo los que buceamos, nadie dice nada».A pesar de todo, el experto afirma que la riqueza y variedad de la pradera que cubre 700 kilómetros cuadrados de fondos marinos de las Pitiüses «es lo mejor que hay en el Mediterráneo». Destaca su variedad y vitalidad aunque también insiste en que se deben tomar medidas para frenar el deterioro que está sufriendo, especialmente en enclaves como es Racó de s´Olí, a lo largo de Punta Pedrera, donde las grandes embarcaciones atuneras han fondeado en los últimos años y donde se vierte el caudal de la planta depuradora de aguas residuales de Formentera, que actualmente se está mejorando. Manu San Félix añade que es necesario «que la gente tome conciencia de que si no cuidamos los fondos marinos que tenemos, nuestras aguas y nuestras playas no valdrán nada».
Sant Antoni también estudia la posidonia de su bahía
Maite Alvite (Gentileza de Última Hora)
El Ayuntamiento de Sant Antoni ha puesto en marcha a inicios de junio 2006 una nueva campaña de limpieza de los fondos marinos de su bahía, que este año introduce una novedad: el análisis del estado de conservación de la posidonia oceánica que hay en esta zona. Como explicó el concejal de Medio Ambiente, José Ramón Serra, el resultado del estudio de la posidonia será un indicador fundamental para determinar la calidad de las aguas de la bahía, teniendo en cuenta su papel fundamental en el desarrollo de ecosistemas marinos y en la conservación de las playas.
Desde que se puso en marcha en 2002, el proyecto de limpieza de fondos ha ido ampliando cada año su ámbito de actuación y sus zonas de trabajo, que actualmente abarcan las playas de es Pouet, s'Arenal, es Regueró y el área de Coves Blanques. De ser una simple campaña para retirar todo tipo de residuos de los fondos marinos, ha pasado a convertirse en un proyecto de divulgación e innovación científica que contempla también la catalogación de las especies vivas que conforman parte del hábitat marino que hay en la bahía. Un equipo de siete personas, que incluye biólogos, licenciados en ciencias del mar, fotógrafos y cámaras, realiza el trabajo de campo recogiendo datos y extrayendo los residuos del mar, aunque la labor de esta iniciativa se prolonga durante todo un mes.
Según explicó Diego Ponce, el director de proyectos de Active Generation, empresa que se encarga de hacer la limpieza con buzos, en cinco años se han llegado a recoger en la bahía unas 20 toneladas de residuos. Asimismo, aseguró que la campaña ha experimentado una evolución positiva a lo largo de los años ya que «en la playa de s'Arenal cada año encontramos menos basura», lo que es señal, según el Ayuntamiento, de que va mejorando la situación de los fondos marinos y que existe una mayor grado de concienciación por parte de los ciudadanos. El proyecto de limpieza de los fondos marinos de la bahía que impulsa el Ayuntamiento de Sant Antoni quedó finalista en la cuarta edición de los Premios Ciudad Sostenible que organiza Ecomed-Fundació Fòrum Ambiental para reconocer las acciones que realizan los municipios de España para asumir un modelo de desarrollo más sostenible. El Consistorio se presentó a este certamen en la categoría de acciones innovadoras y conservación de recurso naturales. El proyecto de Sant Antoni fue muy bien valorado por el jurado, según pusieron de manifiesto los propios organizadores del concurso.
J.R., con información de 'Diario de Ibiza', 'Última Hora Ibiza y Formentera' y agencias de prensa
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