Tritones
y
hombres-pez
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Las sirenas no son los únicos personajes mitológicos marinos con características humanas, ya que tienen un paralelo simétrico con Tritón, hijo del dios Poseidón, "el de la cabellera azul" y de la diosa Anfitrite quienes rodean al dios de los mares y son mitad humanos, mitad peces, con larga cabellera flotante y gran cola cubierta de escamas.Los tritones, que han recibido diferentes nombres, como hombre-pez u hombre marino, gozaban de fama por su sabiduría y dones adivinatorios, y su labor principal consistía en escoltar a los dioses marinos más poderosos al tiempo que soplaban sus bellas caracolas.
La leyenda de los tritones, descritos en las obras de Plinio, Gesner y otros autores, se extendió también por toda Europa, y pasó a la orilla del Atlántico apareciendo en América, en donde el ambiente era propicio para darle crédito. Incluso, algunos autores pensaban que esas leyendas eran patrimonio de las culturas nativas.
La creencia en el hombre-pez y las sirenas se conserva aún entre la gente de mar que siempre está relatando nuevas historias. Una posible explicación al respecto desde el punto de vista científico es que estas leyendas pudieron tener su origen en el aspecto de ciertas focas del Mediterráneo.
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Tritón relata cómo el héroe Perseo
liberó a Andrómeda de un monstruo
(de los 'Diálogos' de Luciano de Samóstata)Tritón: Vuestro monstruo, Nereo, el que enviásteis contra la hija de Cefeo, Andrómeda, no ha causado daño a la joven, sino que es él quien está ya muerto.
Nereo: ¿Por qué mano, Tritón? ¿Acaso Cefeo poniendo como cebo a la joven lo atacó y mató, tendiéndole una emboscada con tropa numerosa?
Tritón: No, vamos a ver; creo que conocéis, Ifianasa, a Perseo el hijo de Dánae, el que fue arrojado al mar con su madre en una caja por su abuelo materno; vosotras, compadecidas lo salvasteis.
Ifianasa: Sé a quien te refieres; ya debe ser un joven de noble y bello aspecto.
Tritón: Éste dio muerte a vuestro monstruo.
Ifianasa: ¿Por qué, Tritón? Pues no tenía porque pagarnos con esa moneda su salvación.
Tritón: Voy a contaros cómo sucedió todo; Perseo fue enviado contra las Gorgonas, lucha que por su rey emprendía; pero una vez llegó a Libia ...
Ifianasa: ¿Cómo Tritón? ¿Sólo? ¿O también le seguían otros en calidad de aliados? Pues, además el camino es difícil.
Tritón: Hízolo por el aire; pues Atenea le dotó de alas (el héroe voló a lomos del caballo alado Pegaso) . Pues bien, una vez llegado donde ellas moraban, se encontró conque dormían, según creo, cortóle entonces la cabeza a Medusa y emprendió el vuelo.
Ifianasa: ¿Y cómo las vio? Pues son invisibles; y, si las viera alguien, no podría ver luego nada más.
Tritón: Atenea, mostrándole su escudo (pues tal oí que explicaba él a Andrómeda y luego a Cefeo)... Atenea, digo, le facilitó ver la imagen de Medusa sobre su escudo que brillaba como un espejo; luego cogióla de la cabellera con la izquierda, mirando sólo su imagen y antes de que despertaran sus hermanas emprendió el vuelo. Una vez llegó a esta parte costera de Etiopia volando ya cerca de la tierra, ve a Andrómeda expuesta, atada sobre una roca saliente; estaba hermosísima, oh dioses, suelta la cabellera, semidesnuda, muy por debajo de los senos, preguntó la causa de su castigo; mas poco a poco, preso de amor -pues había que salvar a la joven-, resolvió socorrerla. Y cuando el monstruo se lanzaba muy terrible, sobre Andrómeda, con ánimo de devorarla, el joven, elevándose, le golpea con la hoz que empuña y mostrándole la Gorgona lo convierte en piedra; muerto ha quedado y con la mayoría de sus partes solidificadas, cuantas vieron a Medusa. En cuanto a Perseo, desató las ligaduras de la doncella y le tendió la mano; bajaba ella de puntillas por ser lisa la piedra; recibióla él en sus brazos. Por esposa, la toma ahora en el palacio de Cefeo, y luego se la llevará a Argos; de modo que en vez de muerte, halló boda, y no una cualquiera.
Ifiamasa: Por mi parte, no me disgusta mucho lo sucedido, pues, ¿En qué nos agravió la joven, por vanagloriarse y pretender su madre ser más bella que nosotras?
Doris: Porque siendo madre, habría sufrido por su hija.
Ifianasa: No nos acordemas más de ellas, Doris; ni de que la mujer bárbara se haya servido de un lenguaje que sobrepasa su condición; pues bastante castigo sufrió temiendo por su hija. Alegrémosnos, pues, de la boda.
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Una tradición muy extendida
Tradiciones y leyendas en torno a hombres-pez o sirenas aparecen en muy distintas civilizaciones.Por ejemplo en Babilonia existía la creencia de que todo el saber les fue enseñado por Oannes, un hombre-pez (véase página siguiente). Los babilonios solamente disponían de una estrecha salida al mar Eritreo, que era conocido como "la mansión de la sabiduría" porque según se decía,en tiempos remotos surgió de sus aguas aquel ser, de cabeza humana, cuerpo escamoso y fuertes brazos, cuya inteligencia era extraordinaria.
En Galicia se creía en la existencia de seres marinos en sus playas, que constituían un linaje de hombres-pez ,llamados "mariños"descendientes de los tritones. A este tema se refiere el padre Torquemada en su obra Jardín de las flores curiosas. Y en Cantabria, el pueblo de Liérganes ostenta el honor de tener la única historia registrada en documentos reales de la existencia de un 'hombre pez' (ver también la pág. siguiente).
Y es que de las sirenas y hombres pez se viene hablando desde la más remota antigüedad. De hecho entre las muchas creencias nacidas del misterio de océano y de las aguas en general, no parece haber ninguna tan extendida y persistente por el mundo. La Biblia habla por ejemplo de los dioses con cola de pez adorados por los filisteos y babilonios (Dagon), y aparecen sirenas en las monedas fenicias y corintias. Asimismo, son innumerables los personajes mitológicos que se mencionan en los antiguos escritos helenos y que participan de la doble condición de hombre y pez.
Al margen del mito griego del que ya hemos hablado, entre los esquimales se han encontrado figuras con cabeza de mujer, así como en países del Próximo Oriente, donde aparece una divinidad marina pisciforme.
Sigue en página 6
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